Reunión de última hora un viernes por la tarde. La descripción de tu “nuevo” puesto frente a ti, la correcta, la que debiste recibir desde el principio. Una victoria. Giro de guion: tienes que solicitar y competir para este nuevo puesto. Una victoria de corta duración. ¡Qué mierda!
Segundo giro: un llamado urgente a tomar una decisión que cambiará tu carrera. El reloj avanza. Actúa ahora o en 30 días se activará el procedimiento tu-puesto-ya-no-existe. Te valoramos y nos importas.
Un correo a las 5:33pm con el enlace a la publicación del puesto. Sorpresa: la descripción detallada que te mostraron hace unos minutos no aparece en la publicación oficial. Segunda sorpresa: la clasificación del puesto listado es incluso más baja que la del primer borrador que recibiste hace meses y por el cual tuviste que apelar a recursos humanos. ¿Descuido, error administrativo, la vida burlándose de ti? Haz clic en “solicitar”, sube tu CV y carta de presentación, haz clic en “enviar”. Una decisión que cambia tu carrera y tu vida, tomada con prisa. El reloj avanza. Actúa ahora o en 30 días se activará el procedimiento tu-puesto-ya-no-existe.
Viernes por la noche, 6:00 pm. Envía un correo, pide una aclaración después de haber enviado la solicitud. Lo sentimos, todos se fueron por el fin de semana. Nadie aclarará tus dudas hasta el lunes — si tines suerte. Te valoramos y nos importas.
Lunes por la mañana. Llama a tu psiquiatra. Pide, respetuosamente, aumentar la dosis de tu medicamento para la ansiedad. Lo sentimos, ya estás en la dosis máxima. ¡Qué mierda!